Hemos concluido el periodo vacacional y e l fin de un ciclo parece haber terminado, dejando paso a uno nuevo, que se acerca lleno de Ilusión y nuevos proyectos.
Quizás, sea el momento, antes de comenzar este nuevo periodo, el de hacer balance y ser autocríticos con nosotros mismos. Debemos de abrir nuestra mente y nuestro corazón, dejando a un lado todos aquellos sentimientos que hayan podido alejarnos del camino y de la esencia de intentar ser Seres Humanos Íntegros ( Tatsujin).
Nuestra capacidad de hacer cosas debe de ir más allá de lo tangible.
De esta manera, deshaciéndonos de este lastre, podremos afrontar este nuevo ciclo que se muestra ante nosotros, con la ayuda de la práctica del Budo Taijutsu, ya que esta práctica nos acompañará toda la vida; y como dice Sensei:
SI ESTAMOS VIVOS, SIGNIFICA QUE NUESTRA CAPACIDAD DE ENTRENAR DE UNA U OTRA FORMA NO HA CONCLUIDO, YA QUE EL SER HUMANO NO TIENE UN MAÑANA ASEGURADO, SU FUTURO ES INCIERTO.DEPENDE DE NUESTRA CAPACIDAD DE CREAR EL MAÑANA PARA PODER LEGAR ALGO A LOS QUE VIENEN DESPUES…
Dentro de este entrenamiento, no solo debemos de cuidar el aspecto físico-técnico de los movimientos que realizamos en la ejecución de las técnicas, sino, que además, tenemos que intentar Sentir y Transmitir en ellos el Sentimiento adecuado.
Para ello, dentro de la Bujinkan tenemos el Go Dai, la manifestación de los cinco elementos, cuyos conceptos y principios nos ha transmitido Sensei.
En el año 1643, Miyamoto Musashi, el Ronin (samurái sin señor) más famoso de toda la historia de Japón, y uno de los guerreros y artistas marciales más extraordinarios de todos los tiempos, escribió uno de los textos sobre lucha y estrategia más importantes de la historia, siendo además la obra clásica del Bushido (vía del guerrero) por excelencia.
En él, podemos encontrar enseñanzas aplicables no sólo al combate individual, sino también a la batalla generalizada a gran escala, a la estrategia comercial, e incluso a la supervivencia en la vida cotidiana.
Sus dos principios esenciales se resumen en;
MANTENER LA CALMA INTERIOR, INCLUSO EN EL CAOS MAS VIOLENTO. Y NO OLVIDAR LA POSIBILIDAD DEL DESORDEN EN TIEMPOS DE ESTABILIDAD.
También nos recuerda que “Si prestamos solamente atención al Ritmo o Velocidad del combate, nuestro Espíritu será prisionero del Ritmo. Si solo prestamos atención al Sable, seremos prisioneros del Arma…por eso debemos buscar la Armonía con los movimientos del adversario”.
Este libro está dividido en cinco capítulos (anillos) y cada uno de ellos hace referencia a uno de los Cinco Elementos; Tierra, Agua, Fuego, Viento y Vacio.
CHI (Tierra): estabilidad, solidez, confianza en los valores disponibles, capacidad de respuesta desde el momento y situación actuales.
La verdadera ciencia de las Artes Marciales significa practicarlas de tal forma que sean útiles en cualquier ocasión, y enseñarlas de tal forma que sean útiles en todos los caminos…
Cuando la vida de uno está en peligro, siempre se desea utilizar todas las armas de las que se dispone. Esta enseñanza es seguida por la Bujinkan, sin reglas ni ataduras, lo cual nos permite ser totalmente libres y utilizar todos los métodos y armas a nuestro alcance para lograr la victoria.
SUI (Agua): adaptabilidad, capacidad para dirigir y trasladar nuestra energía allí donde sea necesaria.
El agua se adapta a la forma de la vasija, ya sea cuadrada o redonda; puede ser una gota o un océano. Nuestro Espíritu debe de ser abierto y directo, ni tenso ni demasiado relajado, debemos de mantener la mente en equilibrio, fluida. Aunque estéis tranquilos vuestro Espíritu está alerta. Hay que fluir como el Agua, adaptándose al ataque del adversario y arrollándolo como una tromba de agua.
KA (Fuego): expansibilidad, desarrollo expansivo de la energía concentrada, uso de la capacidad innata de supervivencia.
En este capítulo, se nos ofrecen las estrategias del combate, posiciones y reglas, como por ejemplo; situarse de espaldas al sol, mirar al enemigo desde arriba, empujar al adversario hacia la izquierda, llevarlo hacia los obstáculos, atacar sin pausa para que el enemigo no vea la situación y mire alrededor.
FU (Viento): capacidad de movimiento, benevolencia, utilización inteligente de la energía disponible.
Se describe las características de otras escuelas. Aquí, el Aire representa el concepto de “estilo” o “forma de actuar”. En los caminos largos, pequeñas desviaciones en el inicio provocan variaciones finales.
También nos habla de la velocidad: la velocidad no es la verdadera vía. La cuestión de rapidez o lentitud en cualquier cosa proviene del fracaso de armonizar con el ritmo.
El rápido se cansa y no puede llegar a tiempo.
KU (Vacio); el concepto de Vacio hace mención a la usencia de secretos dentro de nuestro progreso en el Camino.
No debemos atarnos a las reglas. Debemos de lograr el desapego de todo, actuando de manera natural, golpeando sin procesos previos de razonamiento.
El Espíritu del Vacio, es aquello donde no hay nada. Mediante el conocimiento de las cosas que existen, puedes conocer lo que existe. Eso es el Vacio.
Solo hay un Camino a seguir y es la práctica constante y la honestidad.
DO KYO.
Juanjo